Desde que el ser humano existe, ha creído en lo sobrenatural. Un sinfín de creencias y mitos nacieron acerca de los orígenes del mundo, las fuerzas que controlan la naturaleza, y por supuesto, dónde encajan los animales en todo este asunto. Como el ser humano es bárbaro por naturaleza, muchas de estas tradiciones incluían (o siguen incluyendo) sacrificar a los animales, pero aquí te diremos cinco animales que fueron (o siguen siendo) adorados y protegidos por varias culturas.

5. El mono

El mono ha sido venerado en Asia desde tiempos antiguos. El hinduismo, por ejemplo, tiene como figura prominente a Hanuman, una deidad mono que actúa prácticamente como un superhéroe en las historias de dioses hindúes; los devotos alimentan a los monos como tributo a Hanuman. El Bosque Sagrado de los Monos en Bali tiene una gran población de macacos que se mueven en los templos y se promueve el principio hindú de Tri Hata Karan, vivir armoniosamente entre nosotros y con el ambiente.

En el zodiaco chino, el mono es un signo que viene acompañado de mucha inteligencia y astucia, pero puede ser violento y arrogante. Mitologías chinas diversas incluyen monos como criaturas que pueden cambiar de forma, y el budismo chino cree que Gautama Buda fue un rey mono benévolo en una de sus encarnaciones. El daoismo cree que los monos, en especial los gibones, son trascendentes e inmortales, naturalmente adeptos a absorber la energía vital.

En Japón, tres monos simbolizan el famoso aforismo de “no ver mal, no oír mal, no decir mal”, con los monos tapándose los ojos, los oídos y la boca respectivamente.

4. El elefante

El mamífero terrestre más grande del mundo ha sido obvia inspiración para culturas asiáticas y africanas. La fe hindú, por ejemplo, tiene un lugar especial para los elefantes: el popular dios hindú Ganesha tiene cabeza de elefante, y se lo considera uno de los mejores animales en los que se puede reencarnar; al elefante se le atribuye serenidad, fuerza, sabiduría y realeza. La chicas solteras Anāvil participan en una festividad llamada Alunām en la que bailan alrededor de un elefante de arcilla en honor a la diosa Pārvatī, madre de Ganesha. En el sur de la India, los elefantes son comunes en los templos, donde se los adora directamente.

En Tailandia, se cree que los elefantes blancos contienen el alma de un muerto, y una vez es encontrado por un poblador, se le cuida, bautiza y decora; en algunas partes de Indo-China se les decora para que el alma del elefante no ataque a la gente después de su muerte. En Camboya, se los trata como símbolos de buena suerte; en Sumatra y Borneo del Norte se hacen figuritas que pueden representar los “asientos de las almas” o la señal de que un jeque ha recolectado un cierto número de cabezas humanas. No siempre son creencias amigables y pacíficas, es el punto, pero los elefantes jamás están en peligro.

3. La vaca

La humilde vaca, y el ganado en general, reciben adoración de pueblos en todo el mundo; egipcios, romanos, griegos, israelitas, hindúes, jainistas y zoroastristas tienen todos rituales diversos en torno a la vaca, aunque desafortunadamente para los animales algunos de estos rituales involucran comer carne de res de una forma u otra.

En la cultura egipcia, por ejemplo, se rendía culto al Apis, un toro que era cuidado en la ciudad de Menfis y considerado como un conducto entre el mundo humano y el divino. Se decía que era hijo de Hathor, diosa egipcia con cabeza de vaca que representaba la maternidad y la alegría; el Apis simbolizaba el corazón valiente, la fuerza, la fertilidad y el espíritu guerrero de un rey. El Apis se escogía cuando se encontraba un becerro que tuviera ciertas marcas y manchas en su cuerpo, como la forma de un ala de buitre en su espalda, o una forma de luna creciente en su flanco derecho. Al toro se le cuidaba en el templo, se le daba un harén de vacas, se celebraba su cumpleaños, se le veía como oráculo y se momificaba después de muerto. La parte desafortunada del culto al Apis es que cada cumpleaños se celebraba sacrificando bueyes blancos en su honor.

En la India, la vaca es adorada y sus leyendas hablan de la santidad de una raza específica llamada zebu. Algunos mitos hablan de cómo Prithu, soberano del universo, creó la vegetación de la Tierra disfrazado en forma de vaca. Durante la festividad de las vacas, se les hacen ofrendas y oraciones, y los devotos se abstienen de consumir su carne, controlan cuidadosamente la cría, y creen en los poderes purificadores de los productos de origen vacuno (leche, cuajada, estiércol y orina). El estiércol es exaltado por permitir la fertilidad en la agricultura, y algunos creen que beber orina de vaca provee buena suerte. Tu Mundo Animal y este escritor no promovemos consumir orina de vaca; no se diga que no lo advertimos.

2. El gato

No es una sorpresa que los gatos eran adorados en el antiguo Egipto, donde fueron probablemente domesticados por primera vez de una subespecie de gato montés del Medio Oriente hace 10.000 años. La diosa egipcia Bastet representaba la fertilidad y la maternidad, y tenía forma de gato; miles de peregrinos visitaban todos los años un centro llamado Bubastis dedicado al culto de Bastet y los gatos en general, que eran apreciados por su capacidad de controlar plagas. A su muerte, algunos gatos eran momificados de la misma forma que un ser humano, e incluso los gatos de los obreros eran cuidadosamente preparados y embalsamados. El escritor griego Heródoto nos cuenta que en Egipto era costumbre afeitarse las cejas como señal de luto por un gato.

El gato además forma parte del zodiaco vietnamita, tomando el lugar que normalmente ocupa el conejo en el zodiaco chino. Existe la leyenda de que el gato no estaba incluido en la lista de los doce animales del zodiaco chino porque fue engañado por la rata, que le jugó un truco para que no asistiera al banquete del Emperador de Jade donde se decidió qué animales formarían parte. Allí, cuenta la leyenda, empezaría la enemistad entre gatos y ratas.

1. El perro

Crédito: Xinhua, Sunil Sharma / Getty Images.

El perro está extrañamente relacionado con el inframundo en varias culturas. El Hades griego, el inframundo, es protegido por un perro de tres cabezas llamado Cerbero. El dios egipcio del inframundo, Anubis, tiene cabeza de perro. En el hinduismo se cree que los perros son mensajeros de Yama, dios de la muerte, y que los perros no sólo protegen nuestros hogares sino las puertas del Cielo. Entonces para ganar el favor de los perros celestiales, el día décimo cuarto del ciclo lunar de noviembre es celebrado por los hindúes nepalíes (y en algunas partes de la India) como Kukur-tihar, el día del perro, en el que se decoran los perros con flores y se les aplica el tika (punto bermellón sagrado en la frente de la religión hindú).

Los chinos tienen una celebración similar: el segundo día de la celebración de año nuevo se considera el cumpleaños de todos los perros, y se acostumbra dedicar el día a ser particularmente cariñosos con los amigos caninos más cercanos. Los egipcios guardaban luto por la muerte de sus perros afeitándose toda la cabeza y el cuerpo, y algunos perros eran momificados.

Según una tableta descubierta en 1936, existió un perro llamado Abuwtiyuw (nosotros tampoco sabemos cómo pronunciarlo) al que se le enterró en un sarcófago real y se le momificó como un miembro de la realeza egipcia; todo esto por orden del mismísimo faraón, del que Abuwtiyuw era guardián. Y este último es quizá el dato más enternecedor de todos, porque entre todas las costumbres de adoración animal que hemos visto, es claro que hay detrás un ser humano que, como muchos hemos hecho, vio al animal que tenía a su lado como un verdadero compañero.

Ese faraón, y un sinfín de clérigos hindúes, griegos, egipcios, chinos y de un montón de otras culturas vieron en los pequeños ojos de su compañero peludo un cariño que otro humano quizá nunca pueda lograr. Un cariño que les merece la mejor de las vidas, e incluso la mejor de las muertes. Y aceptémoslo: si fuéramos faraones egipcios, probablemente también exigiríamos que nuestro perro sea enterrado en una pirámide como un príncipe.