El nombre o la cara de David Teie quizá no sean famosos, pero su labor es única e interesante: junto al psicólogo Charles Snowdon, David Teie ha desarrollado y compuesto música que los gatos pueden disfrutar. Así como lo lees. Si alguna vez te has preguntado por qué tu gato parece no reaccionar o disgustarse con la música que escuchas, quizá escuchar alguna de las piezas del álbum Music for Cats de David Teie te dé algunas respuestas.

Crédito: McKenna Ewen / The Washington Post.

Primero entremos en contexto: La habilidad de los animales de apreciar la música ha sido punto de controversia desde hace años. No todos los animales escuchan las mismas frecuencias, y además no se tiene claro si los animales pueden “disfrutar” los sonidos que escuchan; animales como ballenas y pájaros tienen cantos que son estéticamente placenteros, y usan naturalmente estructuras de ritmo y tono, pero durante mucho tiempo se desconocía si la función de estos cantos era meramente biológica y de apareamiento, o si podían contarse como música.

Crédito: Thai Elephant Orchestra.

Un estudio neurocientífico a manos de Sarah Earp indica que el cerebro de un gorrión de cola blanca hembra, al escuchar el canto de un gorrión macho, se “enciende” de manera parecida a la del de un ser humano que escucha música. Los cerebros de humanos y pájaros son distintos y hay muchas partes que no tienen en común, pero este estudio indicaría que pueden percibir placer musical así sea de forma básica. Asimismo, en el norte de Tailandia existe una orquesta de 16 elefantes (en un centro de conservación cofundado por el máximo experto en el cuidado de elefantes asiáticos, Richard Lair) que, al ser estudiada por neurocientíficos, se ha determinado que puede mantener un tempo estable en un tambor mejor que algunos humanos.

Estos datos, aunados a lo complejas de las flautas primitivas que se han encontrado junto a restos de cromañones y neandertales, le proveen credibilidad a la teoría de Jelle Atema que sostiene que existe una especie de “música universal”, patrones inmanentes en la biología de los seres vivos que, al escucharlos, nos resultan placenteros. Se dice que Mozart reescribió un pasaje del último movimiento de su Concerto de Piano en G Mayor para que se pareciera al canto de su estornino, y podríamos empezar a descubrir cómo coincidieron humano y animal en esta composición.

Estudios con perros y vacas han descubierto, además, que hacerlos escuchar música calmada, como música clásica, o “Everybody Hurts” de R.E.M., o “Bridge Over Troubled Water” de Simon y Garfunkel, calman sus ánimos y bajan sus niveles de estrés. En el caso de las vacas, incluso promueve la producción de leche. El rock, por otro lado, les genera intranquilidad a los perros. Estudios con peces dorados y carpas han arrojado que los peces pueden distinguir entre diferentes compositores y géneros musicales, y ser entrenados para comer sólo cuando escuchen la música apropiada.

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Te escucho decir “¿Qué tiene que ver todo esto con mi gato o con David Teie?”. Excelente pregunta, porque Charles Snowdon y David Teie son los pioneros de la siguiente etapa de estas investigaciones. David Teie, cellista y compositor musical, intentaba averiguar cómo la música nos mueve a nivel afectivo, y quiso para ello investigar no sólo la reacción humana ante la música sino la de los animales también. Para ello, asesorado por primatólogos, descubrió que los monos tamarinos respondían a música siempre que estuviera en el rango de tonos de voz que emiten estos monos, y a un ritmo parecido a los latidos de su corazón.

Usando estos datos, David Teie fue capaz de crear música para los monos que los hiciera sentir felices o agitados; en otras palabras, logró evocar sentimientos con su música en un animal. Recrear el latido del corazón parece ser un punto esencial: Teie sostiene que cuando estamos en el vientre materno, el sonido más fuerte que escuchamos es el corazón de nuestra madre, y nuestros cerebros se desarrollan para entender este ritmo como fuente de tranquilidad y paz.

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Y es así como Teie, con la ayuda de Snowdon, logró crear música para gatos: diseñada con los tonos que los gatos pueden emitir naturalmente (incluidos sonidos de ronroneos) y colocados al ritmo de un corazón gatuno, la música de David Teie consigue calmarlos e incluso, a veces, que los gatitos se recuesten de los parlantes en señal de cariño. Aún Teie no ha logrado crear música que haga a los gatos más vivaces, pero teoriza que si consigue desarrollar parlantes que emitan sonidos tan agudos como los de ratones y otras presas naturales, pueda conseguir estimular a los gatos en lugar de ponerlos a dormir.

Con la música que ha desarrollado, sin embargo, puedes ayudar a tu gatito inquieto a tranquilizarse. La música de David Teie no es gratis, pero puedes escuchar trozos de muestra en SoundCloud, usuario usvsth3m. Acá te enlazamos un ejemplo para que hagas la prueba y veas si tu gato pasa el experimento.