En un artículo anterior escribí sobre el trabajo en equipo en algunos grupos de insectos, los cuales tienen una increíble capacidad de funcionar como un todo en los ecosistemas donde viven, aparte de tener organismos dentro de una misma colonia que aunque son de la misma especie morfológicamente son distintos, y eso ayuda a que cumplan un trabajo específico y diferente dentro de su población. Esta capacidad de trabajar todos juntos para lograr su supervivencia es totalmente admirable.

Pero no solo dentro del mundo de los artrópodos podemos conseguir ejemplos de trabajo en equipo. Dentro de los vertebrados también podemos encontrar esta unión entre los miembros de una población buscando un objetivo en común, que generalmente es la supervivencia tanto de sus miembros como de la especie.

Equipo de nadadores

En los peces es común ver agrupaciones de sus individuos, y este tipo de formación es lo que conocemos como cardúmenes o bancos de peces, y las podemos ver tanto en ecosistemas marinos como en ecosistemas de agua dulce.

Los peces se agrupan por diversas razones, y una de las principales es que al nadar en grupo disminuyen la fuerza de fricción del agua y por ello aumentan su capacidad de nadar más rápido y por supuesto gastan menos energía. Por otro lado, al estar muy juntos asemejan a un animal mucho más grande disminuyendo la probabilidad de que los depredadores capturen a uno de los miembros de esta población.

Uno de los peces más conocidos y que viven agrupados en cardúmenes son las sardinas, y es interesante saber que no solo están agrupados por especie, sino que dentro del grupo hay diversidad en tamaño y edades de los que lo conforman. Se dice que en un cardumen en una temporada no reproductiva se pueden conseguir hasta 1000 sardinas, ¿imaginan el grado de organización y sincronía que deben tener para surcar los océanos de manera organizada?

La comunicación entre los miembros del grupo tiene que ser excelente, y debajo del agua los sonidos no funcionan igual que estando en la superficie. Según los investigadores entre los peces la comunicación ocurre principalmente por señales químicas detectadas por el olfato.

Volando juntos

Dentro del grupo de las aves hay muchos ejemplos de cómo se trabaja en equipo al igual que en el grupo de los peces. Uno de ellos es durante el vuelo, ya que estudios científicos han comprobado que el vuelo en bandadas aparte de ayudar a que los depredadores no se acerquen, también ayuda directamente en el vuelo. No sé si han podido observar que muchas de las aves cuando vuelan en grupo forman una especie de “V”, y esto no es por casualidad ni porque se ven bonitos, la razón para ello es que ahorran energía ya que el que va adelante corta el viento y genera una corriente de aire que ayuda al siguiente.

Es interesante que según un estudio realizado en Australia se determinó que no solo las aves se disponen de una manera en particular, sino que también van intercambiando posiciones durante el vuelo evitando estar siempre uno solo al frente y ayudando a que los mismos no se cansen tanto a lo largo de su viaje.

Por otro lado, el volar juntos también ayuda en la búsqueda activa de alimentos haciéndolo más eficiente, ya que muchos ojos podrían conseguir más fácilmente su fuente de nutrientes.

Casas compartidas

El tejedor republicano y sus mega edificaciónes

Otras especies de aves tienen un comportamiento que llama mucho la atención, y es que no todas hacen nidos de una sola pareja. Algunos prefieren construir nidos junto con otras parejas haciendo estructuras que parecen unos edificios hechos de palitos. Ejemplo de estas aves son los tejedores republicanos cuyo nombre científico es Philetairus socius, y están catalogados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN con las siglas en inglés) como “preocupación menor”.

Estos tejedores  son provenientes de África y aunque el tamaño de los individuos de la colonia no sobrepasa los 14 cm, construyen los nidos más grandes de todo el planeta conformados por hasta 100 familias durante todo el año, y con una estructura es tan fuerte que pueden durar hasta 100 años, los cuales en ocasiones son tan pesados que pueden quebrar las ramas de los árboles.

Poblaciones trabajando para la supervivencia

Por otro lado, en algunos grupos como el de los conotos arrendajos prefieren colocar nidos cercanos entre unos y otros en vez de tener un nido en común, y en algunos casos como el de las aves acuáticas estos sitios están compuestos con parejas de diversas especies, como por ejemplo en garceros compuestos por especies como garzas, corocoras y tijeretas de mar.

Hay dos razones que explican que existan estas agrupaciones: la primera es que al haber más organismos pueden estar más pendientes de los peligros que los acechan y al generar algún sonido de alerta no solo llaman la atención de los de su misma especie sino de toda la comunidad asociada al sitio de la agrupación, y con ello la probabilidad de supervivencia.

Y aunque este hábito de hacer nidos comunitarios pareciese ser bastante eficaz, se dice que apenas el 10% de las especies de aves son las que anidan en colonias.

Por supuesto existen muchos más ejemplos de trabajo en equipo, y es por eso que en un próximo artículo les hablaré sobre el trabajo en equipo dentro de los mamíferos, en los que el comportamiento entre las manadas es mucho más complejo.

 

Imágenes

Imagen 1: Cardumen de sardinas. Tomada de http://www.medioambiente.org/2012/06/la-carrera-de-las-sardinas.html

Imagen 2: Bandada en forma de V. Tomada de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150204_pajaros_bandadas_vuelo_ac

Imagen 3: tejedor republicano. Autor Josef Hlasek. Tomada de http://www.hlasek.com/philetairus_socius_bb2108.html

Imagen 4: Nido de tejedor republicano. Tomada de https://adlayasanimals.files.wordpress.com/2013/03/sociable-weaver-nest-witsand.jpg

Imagen 5: Agrupación de aves acuáticas. https://www.researchgate.net/figure/237749101_fig1_Figura-1-Corocoras-adultas-en-un-garcero-de-la-Laguna-de-Sonso-Departamento-del-Valle