El universo de Harry Potter ha capturado la imaginación de niños y adultos desde 1997, e incluso luego de la última película de la saga del niño mago, Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte 2 (2011), en 2017 recibimos el comienzo de otra epopeya de la pluma de J.K. Rowling: Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Protagonizada por Eddie Redmayne, la cinta nos muestra una faceta del mundo mágico de Harry Potter que jamás había sido explorada del todo: los animales mágicos y los encargados de cuidarlos. ALERTA DE SPOILERS si no has visto o leído las películas o libros de Harry Potter o visto la película de Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Crédito: Warner Bros.

En la saga de Harry Potter conocemos a Rubeus Hagrid, el imprudente pero amigable guardabosque de la escuela Hogwarts, siempre obsesionado con peligrosas criaturas que él considera sólo incomprendidas; su pasión pone en peligro a algunos estudiantes (incluido Harry) de ser atacados por arañas gigantes, perros de tres cabezas, dragones (aunque el dragón Norberto era bastante adorable) e hipogrifos, mitad águila y mitad caballo. También conocemos a Charlie Weasley, el hermano de Ron Weasley que cuida dragones y lleva a Norberto a un lugar seguro.

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Aclaremos: es cierto que estos personajes no se dedican al cuidado de animales reales, sino criaturas mitológicas, pero lo que es importante en este caso no es qué animal están cuidando, sino cómo lo cuidan. Los animales mágicos de Harry Potter tienen equivalentes reales más o menos evidentes: el perro de tres cabezas se comporta como un perro, el hipogrifo se comporta como un caballo, las arañas gigantes son básicamente arañas (aunque más inteligentes), y los dragones son reptiles agresivos como cocodrilos o dragones de komodo. No hay que tomarnos este asunto de manera tan literal, es lo que se quiere decir, porque si reemplazamos a los animales míticos por contrapartes reales, descubriremos quizá que J.K. Rowling quiere hablarnos más del mundo real que de su mundo mágico de fantasía.

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Tanto en Harry Potter como en Animales fantásticos y dónde encontrarlos, cabe destacar, los animales jamás son tratados sólo como monstruos: el más feroz dragón, o sirena, o caballo espectral que sólo puedes ver si has presenciado una muerte, o incluso los sapos, gatos, ratas y lechuzas reales son seres vivos que son cuidados, alimentados y tratados de la mejor manera posible por los héroes. El único animal que es sólo visto como monstruo es el basilisco de Harry Potter y la cámara secreta, pero ese basilisco está bajo la influencia de Lord Voldemort; hablaremos más de esto luego.

El intento de ejecutar a Buckbeak el hipogrifo en Harry Potter y el prisionero de Azkaban nos muestra esto: los villanos son quienes intentan dañar a los animales, y los héroes hacen todo lo posible por rescatarlos. Además, pese a la aparente incapacidad de Hagrid por proteger a la gente de sus criaturas, sucede bastante que en efecto sí son incomprendidas, y sólo se está en peligro si no se las sabe tratar o si se les irrespeta.

Ahora hablemos de Animales fantásticos y dónde encontrarlos: en esta película, el cuidado de los animales es el tema central. Nuestro protagonista, Newt Scamander, es un científico (o lo más cercano a un científico que puede existir en un mundo de magia) dedicado a buscar y cuidar animales mágicos. Harry Potter, de cierta manera, es un guerrero y su historia lo encuentra liderando un ejército literal en contra del Adolf Hitler hechicero que es Lord Voldemort; Newt, en fuerte contraste, es un pacifista y, sin importar el peligro al que se enfrente su instinto siempre es resolver los problemas con paciencia y compasión.

Crédito: Warner Bros.

A Newt lo vemos en dos facetas: como cuidador de un zoológico mágico que existe dentro de su maletín, y como explorador que debe encontrar a los animales que se le han perdido. En su faceta de cuidador de zoológico, Newt es presentado como un hombre dedicado y cuidadoso que se esmera en aprender los hábitos de todos sus animales, por peligrosos que parezcan. Algunos de esos animales incluso muestran, parecidos a sus contrapartes reales, confianza y lealtad hacia el humano cuidador amistoso. Casi podemos ver en Newt a cuidadores de zoológicos célebres como Steve Irwin: se tratara de tortugas, koalas o cocodrilos, Steve Irwin se les acercaba con respeto y una enorme sonrisa, que Newt comparte.

Crédito: Warner Bros.

En su faceta de explorador, Newt procura conocer lo más posible sobre los animales que busca, y jamás intenta dañarlos. De hecho, resulta bastante curioso que al enfrentarse al obscurus, la así llamada criatura mágica más peligrosa del mundo (que técnicamente no es un “animal” porque es un humano que ha reprimido demasiado sus poderes mágicos, pero para nuestros propósitos es una criatura más que Newt estudia), Newt no tiene intención de dañarlo, sino de ayudarlo. Lejos del impulso de matar al monstruo para salvar el día, Newt Scamander le enseña a su amigo Jacob sobre las criaturas que cuida para capturarlas sin hacerles daño; los animales capturados no se exhiben ni explotan, sino que son cuidados lejos de donde humanos inescrupulosos podrían querer dañarlos.

Crédito: Warner Bros.

Quienes sean fanáticos de Harry Potter recordarán que en la escuela Hogwarts hay cuatro “casas”, especies de clubes a los que pertenecen los alumnos de acuerdo a sus personalidades. Harry pertenece a Gryffindor, la casa que favorece la valentía y el coraje, y sus enemigos casi siempre pertenecen a Slytherin, la casa que favorece la ambición y buscar la victoria por cualquier medio. Las otras dos casas, en la saga de Harry Potter, son hogar exclusivo de personajes secundarios; resulta interesante que Newt Scamander pertenece a una de esas casas, Hufflepuff, que favorece el trabajo duro, la paciencia y la lealtad.

Estas características son poco usuales en un “héroe” cinematográfico o literario; a primera vista, es más emocionante seguir a un joven intrépido que sepa blandir una espada, encarar un dragón y encabezar un ejército de magos, pero Newt, en su manera particular de ser, sin tener hazañas tan rimbombantes, consigue proteger a la gente que ama y estudiar a los animales que le apasionan. Quizá más personas, en la vida real y la ficción, podrían atreverse a ser más Hufflepuff.