Se dice que “reina” fue una de las primeras palabras que la gorila Koko usó para describirse a sí misma a su cuidadora Francine Patterson. Quizá has escuchado acerca de gorilas y chimpancés que pueden conversar con lenguaje de señas (y quizá les tienes miedo, porque ese remake El planeta de los simios es aterrador), y Koko, con conocimiento de más de 1100 señas distintas y comprensión de 2000 palabras en inglés es la gorila que más ha aprendido (y más nos ha enseñado, en cierta manera) esta extraña forma de comunicación entre especies.

Crédito: Koko: The Gorilla Who Talks, PBS.

Según Patterson, que ha estudiado a los gorilas (y particularmente a Koko) desde hace más de 40 años, los gorilas pueden comunicarse con algunas señas sencillas en su hábitat natural. Koko, particularmente curiosa, era una atracción en un zoológico infantil hasta que Patterson la descubrió e hizo experimentos (exitosos) de enseñarle lenguaje de señas sencillo. La “inteligencia” de Koko parece comparable a la de un niño de tres años, pero aunque esto pueda parecer poco nos da muchos datos interesantes sobre puntos en los que gorilas y humanos pueden coincidir que no parecerían tan obvios.

Koko, durante mucho tiempo, tuvo un compañero de juegos llamado Michael. Ambos gorilas aprendían lenguaje de señas y conversaban con la Dra. Patterson y otros cuidadores sobre temas diversos. Los gorilas en estado natural, se teoriza, no conversan sobre mucho más que adónde se dirigirán para comer, pero bajo el cuidado de Francine Patterson se pudo comprobar que los gorilas comprenden el concepto de la muerte, recuerdan en detalle eventos dolorosos, tienen sueños vívidos, e incluso pueden contar pequeñas historias.

Fuente: The Gorilla Foundation.

Michael, particularmente, fue huérfano por culpa de cazadores furtivos, y según la Dra. Patterson podía contar los eventos de la muerte de sus padres con cierto detalle; con estos eventos, además, solía tener pesadillas. Durante la campaña de marketing de Jurassic Park, Koko un día dejó de jugar con sus juguetes de dinosaurios y cocodrilos y la Dra. Patterson conjetura que las imágenes violentas en los trailers de la película pudieron producirle pesadillas también.

Koko, siempre curiosa y dispuesta a conversar, pudo identificar en experimentos que un esqueleto le pertenece a un animal muerto, y dijo que al morir todos vamos a “un cómodo agujero”. Cuando Michael murió, Koko entendió perfectamente qué le había pasado a su compañero y durante mucho tiempo guardó luto, triste. Koko, que también ha sido dueña de varios gatitos (a los que llama sus “hijos”) también ha vivido el luto de saber que alguno de ellos ha muerto, y ha sido capaz de verbalizar en señas que está triste porque recuerda al gatito.

Crédito: Koko & Robin Williams, The Gorilla Foundation.

Durante el luto por Michael, Koko recibió la visita de Robin Williams, que, fascinado por la gorila, jugó con ella durante una tarde y logró sacarle la primera sonrisa desde la muerte de su compañero. Al morir el querido actor y comediante, Koko recibió la noticia con tristeza; recordaba su tarde con Robin, y lamentaba su muerte.

No todo es muerte y tristeza, sin embargo. Koko es una gorila juguetona que tiene señas específicas para las pequeñas actividades divertidas que hace con sus cuidadores, y le fascinan las fechas importantes como cumpleaños o incluso el día de San Valentín. Koko, al verse en un espejo, no sólo se reconoce en el reflejo sino que es capaz de usar el espejo para acicalarse e incluso ver cómo le quedan pequeñas prendas de ropa que se hace ella misma para verse linda en su cumpleaños.

Fuente: The Gorilla Foundation.

En una adorable relación que nos recuerda a las veces que hemos visto un niño pequeño jugando con una mascota, Koko tiene gatitos con los que juega todos los días y trata un poco como si fueran sus crías. Koko jamás ha sido madre, aunque ha dicho que le gustaría; las costumbres de apareamiento de los gorilas son complejas, y una gorila solitaria como Koko tiene pocas posibilidades de lograrlo.

En el 2015, Koko apareció en un video viral a propósito de la Conferencia de Cambio Climático de París en el que alerta sobre la responsabilidad que tenemos los seres humanos en la preservación del ambiente. Estas palabras no eran originales de Koko; ella leía de un teleprompter. La escala de las consecuencias del cambio climático de nuestro planeta va más allá de lo que ella puede entender, al menos en teoría. Ella sólo sabe que todos, algún día, llegaremos al cómodo agujero, y mientras tanto no hay mejor forma de pasar el tiempo que jugando con gatitos.

Fuente: The Gorilla Foundation.