Sé lo que estás pensando ¿por qué leer este artículo? Tengamos algo claro: a menos que seas un psicópata, probablemente te desagrada la idea de ver morir a un perro en la vida real o en la ficción. Cuando empezamos a ver una película y hay un perro, al instante queremos saber si estará bien; afortunadamente casi siempre lo está, porque Hollywood no está lleno de monstruos. A veces, sin embargo, Hollywood quiere sacarnos lágrimas que sabe que no logrará con un personaje humano que muera.

Crédito: Fiel amigo, Walt Disney Pictures.

Cabe destacar que este artículo tendrá SPOILERS de varias películas, pero este escritor promete que todo tendrá sentido y no se spoileará nada innecesariamente. La idea de esto jamás es la curiosidad morbosa de ver a un pobre animalito morir, sino reflexionar sobre por qué a veces los cineastas deciden que un personaje canino muera y por qué reaccionamos como lo hacemos ante eso. ¿Aún conmigo? Embarquémonos entonces en este viaje por lo que algunos han llamado “el peor género cinematográfico”: las películas en las que el perro muere.

Crédito: Frankenweenie, Walt Disney Pictures.

Pensemos en cómo mueren los perros en las películas: pueden morir de causas naturales, pueden morir por eutanasia, o pueden ser asesinados. Las tres formas son dolorosas de ver, pero se aprovechan de miedos distintos. Quizá la razón de que ver morir a un perro sea peor que ver morir a un ser humano es que sabemos que el perro es inocente; los perros, incluso en el caso de Cujo, no actúan por mala intención, y su muerte es por esto más injusta que la de un humano.

Cuando un perro muere por causas naturales, al menos en el caso de este escritor, recuerda a la mascota de la familia que murió cuando era niño y el vacío que dejó con su ausencia. Películas como Hachi y Mi perro Skip exploran bellamente cómo se siente que tu hijo peludo muera, e incluso pueden ayudarte a aceptar esa muerte junto a los personajes. Son películas dolorosas, y por lo real de ese dolor hay otra cara de este tipo de película: la fantasía que se aferra a la posibilidad de que el perro regrese a la vida, como en Todos los perros van al cielo, Frankenweenie y La razón de estar contigo (esta última manchada por la controversia de supuesto maltrato animal, que según expertos no fue tal pero es difícil de comprobar, y más les vale que no fuera así porque si maltratar a un animal ya es inaceptable, hacerlo por entretenimiento lo es multiplicado por mil).

Crédito: Marley y yo, Fox 2000 Pictures/Regency Enterprises.

Igualmente dolorosas son las películas en las que el perro muere por causa de eutanasia. De hecho pueden serlo más, porque por lo general su pawrent es quien debe causar la muerte de su mascota; con suerte no muchos de los que leen este artículo habrán tenido que hacer esto, pero todos podemos identificarnos con la tristeza y desesperanza de tener que terminar la vida de un amigo para acortar su sufrimiento. Con este tipo de película se logra lo que los griegos llamaban catarsis: ver la situación trágica nos ayuda a enfrentarnos a ese miedo preventivamente, por si acaso alguna vez debemos enfrentarlo en la vida real.

Crédito: Soy leyenda, Warner Bros. Pictures.

Películas como Fiel amigo, Marley y yo o Soy leyenda nos dan escenas memorables y conmovedoras en las que el amor entre humano y animal es palpable y la lealtad del animal es inquebrantable, pero el perro está enfermo y dejarlo vivir sería demasiado cruel. Es una situación complicada en la que muchos quizá no sabríamos qué hacer si sucediera en la realidad; para los personajes humanos de la película tampoco suele ser fácil tomar la decisión, y todos podemos llorar con el mínimo alivio de estar juntos en ese sentimiento de amar al perro y no querer verlo morir. Y de necesitar llegar a casa a abrazar a nuestro amigo canino que no morirá jamás porque es el mejor perro del mundo. Sniff.

Crédito: Turner y Hooch, Touchstone Pictures/Silver Screen Partners IV.

A veces, los perros en las películas son asesinados a sangre fría. Después de todo ¿qué mejor forma de mostrar que un personaje humano es un psicópata que haciéndolo matar a un animal indefenso? Pero son quizá estas las películas que nos producen una rabia instintiva hacia ver a un perro morir en pantalla: no hay razón para que mueran los perros de La ventana secreta, Mad Max, Danza con lobos, El hombre sin sombra, Psicópata americano, Watchmen, Turner y Hooch o John Wick. En muchos casos, la muerte del perro sólo está allí para demostrar quién es el villano, y nuestra felicidad queda partida en mil pedazos sin motivo.

Sin embargo, en otros casos, las películas son valientes y tienen respeto por los canes y los humanos que los aman. En Turner y Hooch, Tom Hanks es salvado de una bala por su perro compañero de policía, y sin spoilear mucho, la película maneja este momento de manera muy hermosa, que enfatiza sobre todo la lealtad absoluta del perro. En John Wick, de forma menos sutil pero igualmente satisfactoria, la trama entera de la película se trata sobre la venganza de un hombre contra los mafiosos que mataron a su perrito (que además fue un regalo de su esposa muerta); John puede matar a todos los malos que quiera con completa justificación, porque nadie se mete con la mascota.

Crédito: John Wick, Thunder Road Pictures.

Es esto último quizá lo importante de que, por tristes que sean, existan estas películas. Los seres humanos, lamentablemente, somos criaturas que en muchos casos aprecian más las cosas y las relaciones cuando ya no están. Entonces cuando en una película muere un perro, y te hace sentir esa tristeza y esa carencia, quizá puedes apreciar más el tesoro que es tener a un perro vivo a tu lado, un animal lleno de amor, inocencia y lealtad por el que Keanu Reeves mataría a un ala entera de la mafia rusa. No porque no sepamos ya que un hijo canino es un tesoro, pero nunca sobra un recordatorio.