Este 25 de agosto de 2017 se ha hecho historia en el mundo zoológico: el mono saki Vanzolini, que no se había visto vivo en 80 años, fue encontrado en la Selva Amazónica por Laura Marsh, directora del Global Conservation Institute y una de las expertas principales en monos saki del mundo.

Los monos saki son una especie de mono americano que se encuentra distribuido en varias partes de Sudamérica. En general se trata de animales difíciles de ubicar, pero ninguno tanto como el saki Vanzolini, llamado así por el zoólogo brasileño Paulo Vanzolini. La expansión urbana en la Selva Amazónica, que ha traído consigo caza y pesca sin regulaciones, podría poner en riesgo a varias especies de aves, peces, y particularmente monos saki.

Crédito: Christina Selby.

Marsh identificó en 2014 a cinco nuevas especies de saki, también conocidos como “monos voladores”. Para ubicar al Vanzolini, Marsh emprendió una excursión con conservacionistas, científicos, fotógrafos y guías locales a una parte poco explorada del Amazonas, cerca de la frontera de Brasil con Perú. El mono en sí, con coloración dorada en sus patas, es un animal muy curioso y adorable que carece de la cola prensil de muchas especies de monos y se mueve, como lo describe Marsh, como un gato sobre las delgadas ramas de los árboles.

El equipo pretendió no sólo encontrar a esta extraña especie de mono sino descubrir cuanto pudieran acerca de la biodiversidad de la selva a su alrededor. Según Marsh, fue sorprendentemente fácil encontrar al Vanzolini, a pesar de que los últimos ejemplares vivos vistos por científicos fueron encontrados por el naturalista ecuatoriano Alfonso Ollala en 1936. En 1956 fueron encontrados algunos cadáveres en otra expedición.

La zona del Amazonas en la que vive el Vanzolini está poco explorada; se trata de un área remota a la que es difícil y costoso acceder, y el equipo de Marsh trabajó en colaboración cercana con la gente local para navegar de manera más efectiva la complicada región. Los saki, lógicamente, son muy tímidos al acercarse a los poblados porque algunos locales los cazan, pero el equipo de Marsh se movió por el Río Eiru en un bote de dos pisos, desde el cual pudieron ver a los especímenes escurriéndose entre el follaje.

Aún no se puede estimar la población completa del saki Vanzolini. Marsh se inclina por declararlos como especie en peligro de extinción, esperando que se recojan más datos que dependerán al menos parcialmente de cómo aumente la cacería en la región. La tripulación del Houseboat Amazon (el bote en el que Marsh y su equipo recorrieron el Eiru), según su propio testimonio, están sumamente felices de haber encontrado a la elusiva especie de mono, pero observaron que escasean las aves grandes; data de un censo brasileño del 2010 indica que diez ciudades amazónicas crecieron al doble de su tamaño en apenas diez años. La Selva Amazónica, cabe destacar, contiene el 10% de la biodiversidad del mundo, así que los esfuerzos de conservación en la región, tanto de monos saki como de otras miles de especies, son de máxima prioridad.

Claramente nos falta mucho por aprender del saki Vanzolini; la ciencia ha avanzado bastante durante los 80 años que no pudimos verlo, y estudios genéticos y poblacionales son el siguiente paso lógico. Lo cierto es que quedamos fascinados ante la apariencia tan curiosa de este simpático mono, además de aliviados de que no esté extinto; esperemos que esfuerzos como los de Laura Marsh mantengan al saki Vanzolini, y al Amazonas en general, protegido de la acción a veces nociva del ser humano.