¿Recuerdas el primer documental sobre animales salvajes que viste? Quizá fue en Discovery Channel, National Geographic, o Animal Planet, o quizá fue en algún otro sitio. Quizá ni siquiera recuerdas dónde fue o quién aparecía, pero lo más probable es que, quienquiera que fuera, tomara inspiración de alguno de estos cuatro pioneros de la divulgación de la naturaleza; gente que en incontables oportunidades pusieron sus vidas en riesgo (o incluso, en algunos casos, las perdieron) para mostrarnos lo fascinante que es la fauna salvaje, dejando un legado de amor por los animales, devoción por la conservación natural y respeto por la vida indomable de nuestro planeta.

4. Jacques Cousteau

Crédito: AP Photo/The Cousteau Society

Quizá no muchos reconocen el nombre de Jacques Yves Cousteau hoy en día; a 20 años de su muerte, la fama de este inventor, navegante, cineasta y conservacionista se ha diluido, pero en su época más popular, Cousteau ganó tres premios Oscar por sus documentales sobre la vida marina, fue autor del libro éxito de ventas El mundo del silencio, y era la familiar voz de El mundo submarino de Jacques Cousteau, una serie documental que duró 8 temporadas desde 1968 hasta 1976. A bordo del Calypso, un barco dragaminas británico de la Segunda Guerra Mundial que luego fue convertido en centro de operaciones de Cousteau, su tripulación viajó por los mares de todo el mundo explorando la fauna de las profundidades, llevando a audiencias alrededor del mundo como huéspedes en sus aventuras.

Jacques Cousteau, cabe destacar, no sólo era el documentalista marino más popular, sino el primero y por mucho tiempo el único. Cousteau fue siempre un entusiasta de entender cómo funcionan las cosas (incluyendo una cámara de cine que compró, desarmó y volvió a armar siendo niño) y del mar (aprendió a nadar a los 4 años, estuvo enlistado en la marina francesa durante 15 años y rehabilitó sus brazos después de un accidente automovilístico en 1936 nadando y buceando); esas pasiones lo llevaron a desarrollar junto a Émile Gagnan el Aqua-Lung, un sistema de respiración con tanque de oxígeno que permitiría bucear libre y cómodamente, lo cual revolucionó el buceo y el estudio de las profundidades dramáticamente. También ayudó a inventar varias cámaras submarinas, y el diving saucer, un pequeño submarino fácil de maniobrar que fue precursor de los submarinos científicos modernos. Se dice también que fue el primer científico que elucubró que las ballenas y delfines se ubican con ecolocación.

Cousteau es una figura controversial para muchos; en sus primeros documentales, hechos en una época en la que los efectos nocivos de la actividad humana en el ambiente eran desconocidos, mató a muchos animales innecesariamente y causó daños en algunos arrecifes. Siendo pionero de la exploración marina, sin embargo, pudo ver esos efectos de primera mano y se convirtió en un importante activista ecológico y conservacionista, tornándose en uno de los primeros íconos del movimiento ambientalista.

3. Sir David Attenborough

Crédito: Stephen Dunleavy/Humble Bee Films Ltd

Es difícil pensar en un documentalista más prolífico que Sir David Attenborough. Luego de estudiar ciencias naturales en la Universidad de Cambridge, Sir Richard entró a trabajar en el canal BBC, donde rápidamente incorporó programación sobre ciencias naturales (que prácticamente no existía en el canal para la época). Esta primera programación involucraba meter a los animales salvajes en el estudio de televisión; Attenborough quería grabar a los animales en su hábitat natural, razón por la cual creó Zoo Quest, que consistía en buscar a un animal específico en algún lugar tropical y ofrecer datos sobre los demás animales que se encontraran en el camino, esencialmente creando el formato de documental televisivo de vida salvaje.

Así, desde 1954 y hasta hoy en día, con más de 90 años, Attenborough ha producido incontables documentales de la vida salvaje tanto para televisión como para cine, creando programación educativa para la BBC y como productor independiente usando lo último en tecnología cinematográfica para capturar las mejores imágenes posibles. Tiene 32 grados honoríficos de universidades en Inglaterra, incluyendo a Oxford y a Cambridge. Se estima que es el ser humano que más ha viajado en la historia escrita de la humanidad, y un sinfín de plantas y animales llevan su nombre. Su voz, su cara y su siempre presente camisa azul son icónicos; el primer jefe de Sir David en la BBC dijo que jamás sería presentador por sus dientes tan grandes, cosa de la que probablemente se tuvo que retractar. Una encuesta en 2014 indicó que el público lo considera el hombre más confiable de Gran Bretaña.

Por la fascinación de Sir David Attenborough con todos los animales, desde corales hasta gorilas, no sorprende que sea un importante ecologista y activista de la conservación, productor de varios especiales a favor de proteger el planeta. El único animal que ha dicho detestar públicamente es la rata; incluso el mayor amante de los animales tiene derecho a que no le agrade alguna especie ¿verdad?

2. Jane Goodall

Crédito: Michael Neugebauer

Si alguna vez has visto un documental en el que aparezcan chimpancés en su hábitat natural interactuando unos con otros, y se hable de sus hábitos sociales, puedes agradecer a Jane Goodall. Inspirada desde pequeña por las novelas del Dr. Doolittle y Tarzán, Jane Goodall financió un viaje a Kenia trabajando en una compañía británica de documentales y conoció, a través de algunos amigos, al antropólogo Louis Leakey, que la emplearía como secretaria y ambos entablarían una cercana amistad. Leakey creía que estudiar primates podría darnos pistas acerca de los orígenes y la naturaleza real del ser humano; Goodall, que desde su empleo como secretaria sentía un profundo interés por los chimpancés, sería escogida y financiada por Leakey para estudiarlos más de cerca en su estado natural en la Reserva Gombe en Tanzania, a la que fue acompañada de su madre.

Jane Goodall, según Louis Leakey, tenía el temperamento necesario para estudiar a los primates, y se refería a su paciencia: durante meses, Goodall observó con cuidado y asimiló el comportamiento de los chimpancés en estado natural, que se acostumbraron progresivamente a su presencia. David Greybeard fue el nombre del primer chimpancé que se acercó voluntariamente a Goodall, y gracias a estas investigaciones sabemos que los chimpancés comen carne, tienen estructuras sociales complejas, hacen guerra entre clanes, usan herramientas y, en general, se parecen a los humanos de formas que los académicos de la época jamás habrían imaginado. Los descubrimientos de Goodall fueron inicialmente rechazados por la comunidad científica –a la que le incomodaba atribuir características “humanas” a los animales-, tanto que para continuar sus investigaciones Leakey recomendó que Goodall estudiara un doctorado para tener alguna credencial académica.

Goodall hizo varios documentales durante estas épocas y hasta hoy en día, siendo uno de los más populares La señorita Goodall y los chimpancés salvajes, que hizo junto a su primer esposo el Barón Hugo van Lawick, fotógrafo y documentalista de la vida salvaje. También escribiría libros como A la sombra del hombre, y se convertiría en presencia mediática importante para divulgar información sobre los simios, la importancia de la conservación y la ecología y la poca diferencia real entre animales y humanos.

1. Steve Irwin

Crédito: Justin Sullivan/Getty Images

El famoso “Cazador de Cocodrilos”, precursor de montones de aventureros vestidos de khaki acercándose a animales salvajes en televisión, Steve Irwin es uno de los naturalistas más reconocibles del mundo. Hijo de dueños de un parque de vida salvaje en Melbourne, Australia, Steve Irwin agarró su primera serpiente venenosa a los 6 años y creció rodeado de animales. Durante su infancia, ayudó a su padre a relocalizar y proteger cocodrilos que pudieran ser peligrosos para la gente, o que estuvieran en peligro de ser cazados.

Dedicando su vida entera al parque de sus padres, a educar sobre vida salvaje y conservación, a entretener al mundo con su aparente falta de miedo frente a cualquier animal, Steve Irwin incluso apareció en películas y fue afectuosamente parodiado por Los Simpson y otros programas de humor. Su entusiasmo y vibrante personalidad evidentemente cautivaron pronto a su esposa, Terri Raines, a quien conoció como visitante en su parque; su luna de miel fue una expedición en búsqueda de cocodrilos que se convertiría en el episodio piloto de El Cazador de Cocodrilos.

En su programa, Irwin capturó incontables reptiles venenosos, se revolcó en el lodo con incontables cocodrilos, y le dijo a un público mundial (200 países, en su época de mayor popularidad), en su inconfundible y denso acento australiano, que los animales no merecen nuestro miedo sino nuestro respeto.

Aún duele su muerte, luego de 11 años. A la edad de 44, Steve Irwin hacía un documental sobre la vida marina que terminó en tragedia cuando una mantarraya le atravesó el corazón con su aguijón venenoso. Como muchos antes que él, puso su vida en riesgo para llevar al público la fascinante realidad de la fauna salvaje de nuestro planeta, y su legado, aunque a nivel superficial pudiera parecer una simple historia de “los animales son peligrosos y él nunca debió acercarse”, en la mente de este escritor más bien es “los animales son misteriosos y debemos aprender cuándo acercarnos”.

Y realmente esto es importante: educarnos y disipar los misterios de los animales es la forma de no perjudicarlos por accidente, y en el caso de la fauna salvaje, cada dato probablemente tiene detrás a un explorador intrépido que arriesgó su vida no sólo por curiosidad científica, sino por el deseo de saber mejor cómo funciona nuestro mundo para poder protegerlo.