Los humanos hemos hecho nuestro este mundo en el que vivimos y muchas veces olvidamos que no nos pertenece y, además, lo compartimos con otras especies. Nos enfocamos constantemente en buscar maneras de adaptar el ambiente a nuestras necesidades (y deseos) e inevitablemente perjudicamos a otros, en especial a los animales. Afortunadamente muchos han tomado consciencia y se han dedicado a proteger a aquellos que se encuentran a nuestra merced.

Los santuarios de animales son una de las formas en que se intenta ayudar y proteger a especies que se han visto perjudicadas por la acción del hombre. Son organizaciones, en su mayoría sin fines de lucro, que ofrecen refugio, cuidado y atención de por vida a los animales que han sido rescatados y no pueden ser rehabilitados para volver a su hábitat natural por diversas razones.

Muchos de estos animales han sido rescatados de situaciones de abuso y crueldad, tales como circos, zoológicos de carretera, laboratorios que experimentan en animales, mataderos, criaderos ilegales, hasta los que han sido usados en la industria del entretenimiento. Incluso son entregados por personas que los adquirieron como mascotas y no tenían consciencia de lo que requería cuidar de un animal salvaje. También han sido recuperados de redes de trata animal que básicamente los secuestran de su entorno natural para venderlos en el mercado negro.

Qué animales viven en los santuarios

Desafortunadamente los animales que encuentran hogar en un santuario es porque no pueden ser rehabilitados y devueltos a su hábitat natural. Por diversas razones se les ha hecho imposible adaptarse a la vida salvaje, sea porque nunca estuvieron acostumbrados ya que nacieron en cautiverio, sea porque se han habituado a la compañía humana (y se han vuelto dependientes), o porque tienen alguna discapacidad producto del maltrato y crueldad al que fueron sometidos y no podrían sobrevivir en libertad.

Otra de las principales razones por la que muchos no puedan volver a sus hábitats, aunque tengan la capacidad para hacerlo, es que los mismos ya no existen. Demasiadas zonas y áreas naturales han sido tomadas y destruidas por el hombre para el desarrollo urbanístico o simplemente para la explotación de recursos naturales, tales como los hidrocarburos o la minería.

Por estas razones cada vez son más los santuarios a nivel mundial y varían en función del tipo de animal que atienden. Los más conocidos son aquellos que se dedican a cuidar de animales exóticos o salvajes que no pueden volver a sus hábitats y necesitan un espacio en donde desenvolverse lo más cómodamente posible hasta el final de sus vidas sin ser agredidos o cazados. Tigres, leones, osos, aves, reptiles, lobos, elefantes son algunas de las especies que pueden encontrar refugio en estos lugares.

Pero también hay santuarios para animales domésticos o “de granja” tales como las ovejas, burros, cerdos, gallinas, entre otros. La mayoría de estos animales ya están acostumbrados a convivir con humanos, ya que son criados para el consumo y no tienen realmente un hábitat al cual regresar, pero sí merecen y pueden tener una vida agradable y libre de maltrato.

Una vez que llegan se les proporciona toda la asistencia necesaria. Muchos tienen necesidades especiales y requieren dietas y cuidados específicos. Las instalaciones deben proveer suficiente espacio para que puedan desenvolverse lo más parecido posible a que si estuvieran en sus verdaderos hogares con la menor cantidad de limitaciones, así como atención veterinaria constante. Igualmente, en muchos países los santuarios son regulados por las autoridades, al igual que los zoológicos, para asegurar que se mantengan las correctas condiciones sanitarias y no se corra el riesgo de hacinamiento o negligencia con los animales.

Diferencia con los zoológicos

Los santuarios se diferencian de los zoológicos principalmente en el objetivo que persiguen. Los primeros están dedicados a cuidar y poner primero los intereses del animal, de manera de proporcionarle una vida digna y lo más cómoda posible, en cambio en los segundos prevalece la intención de entretener al público (humano).

Si bien se han hecho muchos progresos y en la actualidad existen zoológicos que ofrecen un buen trato a los animales, así como se dedican a la investigación científica para la preservación de las especies, lo primordial sigue siendo la exhibición de los animalitos para la obtención de beneficios económicos.

Muchos santuarios, al igual que los zoológicos, permiten el ingreso del público general, no obstante, la diferencia radica en que bajo ninguna circunstancia pueden merodear por las instalaciones sin la supervisión directa del personal autorizado. Igualmente, en los santuarios no se suele permitir el contacto directo con los animales como sí sucede en los zoológicos.

Algunos santuarios también pueden ser refugios temporales para animales que puedan ser adoptados responsablemente. Sobre todo, aquellos que pueden desenvolverse como mascotas sin problema tales como los perros y gatos que son rescatados de situaciones de abandono en la calle y pueden conseguir un hogar amoroso nuevamente sin problema.

Estas organizaciones tienen una política explícita de prohibición de compra y venta de animales, ya que hacer negocios con ellos van en contra de lo que promueven. Por esta razón suelen esterilizarlos, sin embargo, ciertos crían animales que se encuentran amenazados o en peligro de extinción para evitar que desaparezcan. Algunos critican esta práctica ya que consideran que se reproducen especies cuya genética se ha modificado demasiado (producto del cruce indiscriminado) y ya no pueden adaptarse a la vida salvaje, ni siquiera futuras generaciones.

Educación al público

Otro de los principales objetivos de este tipo de institución es la educación del público. Si bien existen por una necesidad específica, que es cuidar a los animales que no tienen a donde ir, cuando se observa el panorama completo, hay un trabajo de concientización importante por hacer. Debe atacarse el problema de raíz, educar a la sociedad para evitar que más animales sigan siendo extraídos de sus hábitats y víctimas de maltrato, trata y crueldad para el placer, entretenimiento y comodidad de las personas.

Muchos santuarios ofrecen visitas guiadas y abren sus puertas al público para enseñar cómo actúan realmente los animales salvajes o exóticos, cuáles son sus necesidades reales, qué estilo de vida merecen. Ayudan a entender por qué no es natural que un león o un elefante salten a través de aros de fuego ni que tigres vivan encerrados en jaulas de concreto diminutas constantemente medicados para que niños y adultos los toquen.

Cómo ayudar

Una de las características de los santuarios es que son sin fines de lucro. Suelen subsistir gracias a las donaciones y buena voluntad de particulares, y todos los ingresos son destinados al cuidado de los huéspedes de la organización. De hecho, muchos de quienes trabajan en estos lugares son voluntarios y no reciben pago por su labor.

Existen varias maneras en que las personas pueden ayudar a los santuarios de animales. Muchos permiten el voluntariado para aquellos que tienen una gran sensibilidad y consideran que pueden trabajar con animales. También reciben donaciones, algunos incluso poseen tiendas a través de las cuales se pueden adquirir productos en beneficio de los inquilinos. Y existe la figura de la “adopción” a través de la cual un individuo puede comprometerse a contribuir con el mantenimiento de un animal en específico financiando su cuidado.

Si nuestra intención es buscar el mayor beneficio de los animales que han sido perjudicados por la acción del hombre, lo más importante es tomar consciencia y enseñar a otros. Una vez que nos damos cuenta cuánto sufren estas especies cuando se les arrebata la oportunidad de vivir de acuerdo con su naturaleza, podemos educarnos y educar a otros sobre cómo evitarlo para que poco a poco avancemos hacia un futuro en el que no sean necesarios los santuarios, y humanos y animales podamos compartir el planeta en armonía.