Nos ha dejado ‘Sudan’, el último macho rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo. Ahora solo están vivas su hija Najin, y su nieta Fatu, las cuales se encuentran en la reserva natural Ol Pajeta en Kenia.

Sudan murió a los 45 años (lo que equivale a 90 años humanos), después de haber sido sometido a eutanasia. Sus cuidadores y el veterinario del zoológico checo Dvur Králové y al Servicio de Conservación de la Fauna keniana (KWS) tomaron esta decisión debido a que el rinoceronte no se pudo recuperar de una infección que tenía en la pata derecha.

Su pronta extinción por completa es gracias a la caza de sus cuernos, ya que estos se pagan a precios superiores al oro en el mercado asiático. Los utilizan para propiedades curativas, lo que lo ha convertido en un producto de alta demanda.

En diciembre de 2017, expertos se reunieron a analizar todas las opciones para evitar la extinción de esta especie. Sin embargo, la única esperanza era Sudan, y él ya estaba muy viejo como para aparearse. La solución encontrada fue la fecundación artificial, algo que  nunca se ha intentado con rinocerontes.

Las dos hembras rinocerontes que quedan, su hija y su nieta, serán inseminadas con el semen de Sudan para procurar que la especie no se extinga. Sin embargo, también se ha recolectado material genético de rinocerontes blancos machos del sur, los cuales forman parte de una subespecie que se encuentra en mejor estado de salud.

Sudán era una celebridad que atraía a cientos de visitantes. Sus cuidadores habían creado un perfil de Tinder para recaudar 9 millones de dólares necesarios para desarrollar la fertilización asistida.

La descripción de su perfil decía: ” Soy único. Soy el último rinoceronte blanco macho en el planeta Tierra. No quiero parecer un aprovechado, pero el destino de mi especie depende, literalmente, de mí. Actúo bajo presión. Mido 1,82 metros y peso 2.267 kilos, por si esto importa”.

El peso ni lo que mides importa Sudán. Lo que importa es que serás siempre serás recordado.