Sabemos que hay animales que pueden camuflarse muy bien para pasar desapercibidos en situaciones de peligro, o incluso para atrapar a sus presas con mayor facilidad, pero esta no es la única manera que existe en el reino animal para engañar cuando de supervivencia se trata. Los casos a continuación se distinguen por sus peculiaridades y porque estos animalitos están dispuestos a llegar a los extremos si es justo y necesario.

Drongo (Dicrurus adsimilis)

Drongo (Dicrurus adsimilis)

Este pajarito es uno de los más astutos que podamos conocer. Vive en el desierto de Kalahari al sur de África y se caracteriza por tener la capacidad de imitar los sonidos de más de 50 llamados de animales, habilidad que lo ha llevado lejos. El drongo es un ave que puede convivir con otras especies y asume un rol de centinela para ganarse la confianza de animales como los suricatas: cuando se acerca un depredador emite un sonido de alerta para que estos puedan esconderse. Pero una vez que se ha ganado su confianza, emplea la estrategia de emitir el sonido de alerta cuando no hay peligro alguno, haciendo que los animales corran por sus vidas dejando la presa que hayan atrapado atrás y así él pueda robársela.

Lo más interesante es que cuando estos animales se dan cuenta que han sido estafados y dejan de prestar atención a las falsas alarmas del drongo, este recurre a un nuevo recurso: imita el llamado de la misma especie y logra nuevamente robarse la comida con un aviso de peligro ficticio. Sin duda esta ave ha encontrado una manera bastante efectiva y un poco fraudulenta de conseguir alimento, aunque los expertos no creen que lo haga premeditadamente.

Araña ladrona (Pisaura mirabilis)

Araña ladrona (Pisaura mirabilis)

Resulta que no solo los humanos están dispuestos a recurrir a medidas desesperadas para tener una noche de placer (if you know what I mean). Según National Geographic, el macho araña ladrona ofrece insectos envueltos en seda como obsequio a la hembra para cortejarla. Sin embargo, algunas veces esta es mucho más grande, por lo cual decide quedarse con el presente y prescindir del pretendiente sin remordimiento alguno. En ese momento el macho finge estar muerto para llegar a la guarida junto con el insecto e intentar aparearse nuevamente mientras la hembra se encuentra ocupada comiéndose el regalo. No es una estrategia necesariamente efectiva, pero parece que esta araña está dispuesta a correr el riesgo sin importar el desenlace.

Libélula (Anisoptera)

Libélula (Anisoptera)

Mientras unos fingen morir para copular, otras hacen todo lo posible por evitarlo. Rassim Khelifa, un biólogo de la Universidad de Zúrich, descubrió que las libélulas hembras pretendían morirse para evitar ser acosadas sexualmente por los machos. Después de que una libélula hembra se ha apareado con un macho, esta pone sus huevos y en el momento en que intenta retirarse es acosada por otros machos buscando aparearse, es entonces cuando aparenta morirse y cae al suelo inmóvil para evitar ser coaccionada a copular nuevamente.

Khelifa se sorprendió al ver que cuando se aproximaba a la libélula esta se levantaba y volaba lejos, lo cual demuestra que estaba completamente alerta durante todo el proceso. También encontró un patrón, y es que más del 60% de las hembras que fingían morir tenían éxito en eludir el acto sexual. Al contrario, todas las que no pretendían caer al suelo eran interceptadas por los machos al final. Una prueba más de que el consentimiento lo es todo.

Zarigüeya (Didelphimorphia)

Zarigüeya (Didelphimorphia)

Estos animalitos también pretenden morir, pero no por motivos de reproducción sino simple supervivencia. Al momento de ser atrapados o acorralados por un depredador quedan en un estado total de inmovilidad incluso con lengua afuera y todo. En ese estado pueden emitir olores que evitan que se los coman otros animales por asociarse con bacterias peligrosas. También pueden aguantar todo tipo de maltrato sin chillar o moverse. Se especula que más que un acto, es realmente un impulso del cual no tienen mucho control. Sea como sea, esta especie es probablemente la más famosa por aplicar dicha estrategia, aunque no es la única. Los conejos también pueden entrar en un estado shock por estrés en el cual quedan inmóviles boca arriba como si estuviesen muertos.

Oruga serpiente  (Hemeroplanes triptolemus)

Oruga serpiente  (Hemeroplanes triptolemus)

Esta pequeña criatura es capaz de imitar el aspecto de una serpiente para evitar ser atacada por depredadores. Aunque es completamente inofensiva, cuando se siente amenazada tiene la habilidad de aplanar su cuerpo y ampliar la parte posterior tal como la cabeza de una serpiente con manchas que asemejan a los “ojos” de esta venenosa especie. Incluso, para hacer el acto más convincente, puede llegar a moverse como si fuese a “atacar” para espantar al depredador. Una táctica muy arriesgada considerando que no posee ningún otro mecanismo de defensa como colmillos o el mismo veneno de la serpiente.

Serpiente Real (Lampropeltis getula)

Serpiente Real (Lampropeltis getula)

Existen otras especies, como la oruga que mencionamos, cuyas habilidades para protegerse consisten en el mimetismo batesiano, que no es más que la capacidad de imitar y parecerse a un animal más peligroso, pero sin las cualidades mortales. La serpiente real es una especie que se desenvuelve en Carolina del Norte, EEUU, y que ha adoptado esta estrategia, pero apropiándose del aspecto de otra especie que resulta estar extinta en la zona desde hace más de 50 años. De acuerdo con la revista científica Nature, dos investigadores descubrieron que esta serpiente seguía imitando a la serpiente de coral (altamente venenosa) después de décadas sin convivir juntas. Y al parecer, todavía la estrategia es efectiva, pues los depredadores evitan acercarse por creer que se trata de la especie venenosa.

Así como estos animalitos ingeniosos, existen muchas otras especies que sobreviven día a día engañando a otros (incluso a los suyos) lo cual no nos deja de asombrar, pero nos recuerda que a veces no somos tan distintos de ellos como creemos. Y si de supervivencia se trata, el fin justifica los medios como declaró Maquiavelo alguna vez.

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