¿Quedaste con la curiosidad de descubrir qué otras chicas toman el control en el mundo animal? (Haz click aquí para ver la primera parte de esta lista)

No te preocupes, ¡hay muchos más ejemplos de cómo la noción de debilidad o maternidad como única tarea no corresponden en lo absoluto a la realidad!

5. Las dragonas de komodo no necesitan a un macho que las mantenga… o las insemine.

Estos lagartos gigantes literalmente no necesitan al macho para procrear. Gracias a un proceso llamado “partenogénesis”, sus huevos se desarrollan sin fetilización, por lo cual el macho (y su esperma) no juegan ningun papel en la reproducción.

Esto sucede con muchos reptiles, pero vale acotar que estos son sólo algunos casos, dado a que no todas las hembras de dragón de komodo son capaces de lograr esto. De igual forma… you go girrrlzzz!

6. Las hembras del pato no necesitan gas pimienta:

Las patas poseen vaginas que se contraen en una espiral que va en el sentido de las agujas del reloj, y cada pliegue es afilado y cambiante.

Los patos machos, por otro lado, tienen penes que van en contra de las agujas del reloj, de manera que la única forma en que la penetración es posible es si la hembra relaja el músculo permitiéndole la entrada al macho.

Si se trata de una copulación forzada como acto de dominación, la hembra cierra su conducto vaginal causándole un inmeso dolor al macho invasor (bien hecho ¿jamás te hablaron de la ley del consentimiento, ah, pato?)

Fotografía por Laura Meyers

 

7. Las hembras pulpo no conversan después del acto:

Se ha visto en un gran número de casos que, tras la copulación, las hembras parecen detestar el pillowtalk tanto como Zayn; así que proceden a ahorrarse el trabajo y estrangular a sus parejas.

En algunos casos se ha visto incluso que los devoren, aunque no se trate de la mayoría de las veces.

8. Las antílopes topi saben lo que quieren y no tienen miedo de buscarlo:

Las antílopes de la especie Topi (Damaliscus lunatus topi) no tienen miedo a dar el primer paso. De hecho, es todo lo contrario.

Las hembras topi tienen un apetito sexual mucho mayor (y más fuerte) que el de los machos, y dado a que sólo son fértiles un día al año (sí, ¡sólo un día!) estas chicas persiguen a los machos con su calentura, al punto de que muchos de ellos huyen, intimidados por el impulso sexual de estas féminas.

Son las 24 horas más activas de la vida de las antílopes topi, y probablemente también las de los machos, quienes ademas deben dar un buen performance ante el apetito insaciable de las hembras.

BONUS: 9. Las Macacos lo fingen:

Si quedaba duda de nuestro parentezco con nuestros queridos simios y primates, ya no la hay más.

Las hembras de los macacos bárbaros (Macaca sylvanus) son extremadamente ruidosas durante el acto sexual, pero esto no es ni resultado de un placer abrumador, ni casualidad fortuita.

Lo hacen intencionalmente para atraer a otros machos con los cuales aparearse (¡qué descaro chicas!).

Sin embargo, esto poco tiene que ver con un gran apetito sexual (como lo tienen las antílopes topi), sino que al aparearse con múltiples parejas las macacas reducen el riesgo de infanticidio por parte de los padres, lo cual es sumamente común al enfrentar a un macho dominante con un bebé que percibe como una amenaza.

Cuando los padres no logran identificar cuál bebé es el suyo, no pueden matar a ninguno. No sólo son madres inteligentes, sino que la vocalización y ruido durante el acto tiene otra finalidad: hacer que su pareja llegue al climax más rápido, asegurándole más tiempo para aparearse con otros machos o simplemente hacer lo que quiera.