Por A. Marina T. M

Hay cerca de 14 especies de monos aulladores, todas nativas del trópico americano, los hay negros, rojizos y de pelaje claro. Su nombre se debe al fuerte sonido que emiten los machos gracias a una especie de caja resonadora que poseen en su garganta, como un profundo y ronco aullido – que a decir verdad, asusta al caminante desprevenido – pero lo cierto es que son animales en general apacibles. Estos aullidos son formas de comunicación, especialmente para marcar territorio o para ahuyentar a posibles agresores. Son unos de los monos de mayor tamaño de América, pudiendo llegar hasta 80 cm de largo, sin contar su enorme cola.

En las selvas del norte de Suramérica encontramos al mono aullador colorado o araguato (Alouatta seniculus), de un bello pelaje caoba rojizo. Generalmente anda en grupos no muy numerosos, de 6 a 16 individuos, saltando de rama en rama – casi nunca tocan el suelo – ya que es mejor evitar a ciertos vecinos voraces como el tigre americano o jaguar. Se alimentan principalmente de hojas, brotes tiernos y frutas silvestres. El área de la cara está desprovista de pelo, enmarcada con su bello pelo rojizo que forma una barba tipo perilla muy elegante.

 

Se pueden pasar horas observando el curioso comportamiento de estos bellos animales. Por ejemplo, en el Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela (sede de la ciudad de Maracay) que colinda con las montañas del Parque Nacional Henry Pittier, recientemente se mudaron un par de araguatos, posiblemente huyendo de los incendios forestales. Contemplar sus andanzas por el jardín, saltando de árbol en árbol, o encontrárselos de improviso es siempre motivo de alegría para los visitantes o el personal.

Si deseas conocer como fue mi encuentro con uno de los dos nuevos integrantes del Jardín Botánico, ¡haz click aquí! ¡Algunas aventuras simplemente parecen sacadas de la literatura

Mono aullador. Crédito: Jason Rothmeyer.